Mucha gente cree que la mejor forma de evaluar la eficacia de un traductor automático es probándolo con frases y párrafos y analizando si el tiempo usado en la necesaria pos edición del mismo es mayor o menor al tiempo que nos tomaría traducirlo manualmente. Otra gente considera usarlos solo cuando la lengua de origen y la legua meta son similares.
La verdad es que pueden ser tanto un salvavidas como una trampa mortal. Para traducir un texto se debe saber qué tipo de texto se está traduciendo, en esto fallará la maquina y esto nos dejará frente a los errores más comunes que presentan estas herramientas: los errores terminológicos. Entonces, en general, si el usuario se limita a validar las palabras que propone el TA la calidad semántica y terminológica del texto puede bajar radicalmente, ya que el programa no contiene la inventiva y adaptabilidad racional que tiene un ser humano, capaz de incorporar algunos términos, expresiones y giros que el programa ni siquiera tiene en su base de datos.
Además, los TA son incapaces de reconocer errores semánticos y la sintaxis los engaña fácilmente.
La poesía y los textos con variaciones en los tonos y en la intencionalidad del texto (como por ejemplo la ironia) darán resultados en general muy malos y es mas fácil para el usuario traducir el texto manualmente ya que le tomará mucho menos tiempo.
La demanda en traducción automática crece cada vez más cada día, bien por el uso de traductores gratuitos en línea o por las ventas de programas de traducción. Este nuevo entusiasmo pone en peligro el sector de la traducción humana, un sector que ya sufre de una competitividad muy presente y donde los precios y plazos no paran de reducir. Ahora mucha gente se pregunta a saber si sí o no este tipo de traducción electrónica es el futuro y el alba de una red sin fronteras ni barreras lingüísticas. Por el momento, es esencial recordar que un traductor electrónico no nos proporciona una traducción perfecta sino una herramienta útil que habrá que usar con atención sabiendo sus deficiencias y teniéndolas en cuenta.